Greenpeace: Su historia

Publicado en 13. ene, 2010 por Teo Veras en Artículos

Los primeros pasos de Greenpeace los dieron doce personas a bordo de un barco, inspirados en los ideales del poder de la paz y contrarios al autoritarismo, persiguiendo el objetivo de una sociedad libre y en armonía con la naturaleza.
Aquella primera expedición de 1971 en un viejo barco de madera, el Phyllis Cormack, no llegó a su destino y no impidió que los Estados Unidos detonaran, el 9 de noviembre de aquel mismo año, una nueva bomba nuclear. Pero sí consiguió centrar la atención de la opinión pública sobre las pruebas nucleares y que se intensificara la oposición a las mismas de forma tal que, un año después, el gobierno estadounidense anunciaba el fin de los ensayos en Amchitka, convertida hoy en una reserva ornitológica.

Aquel accidentado viaje tuvo otra consecuencia probablemente inesperada para sus protagonistas: habían dado con la clave de una estrategia que continúa dando sus frutos muchos años después y que consiste en ir al lugar donde se produce una agresión al ambiente y convertir, además, en testigo directo de la misma a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Había nacido Greenpeace.

Los integrantes de la recién creada organización decidieron trasladar su protesta antinuclear al Pacífico, donde Francia realizaba detonaciones atmosféricas. Así, en el verano de 1972, Greenpeace navegaba con el velero Vega hasta Moruroa para tratar de detener una nueva explosión anunciada por Francia. La Armada francesa embistió al Vega y la prueba se realizó. Sin embargo, esto no desanimó a Greenpeace y las protestas en contra de los ensayos nucleares en el Pacífico continuaron. En 1985, mientras el Rainbow Warrior se abastecía en Nueva Zelandia para dirigirse a Moruroa, dos bombas submarinas explotaban debajo del casco, hundiendo al barco y matando al activista Fernando Pereira. Las investigaciones judiciales dieron con los responsables: el gobierno de Francia a través de su servicio secreto. Siguieron 10 años más de protestas hasta que en septiembre de 1995 el gobierno francés canceló su programa de pruebas atómicas.

La caza de ballenas (1975) y las matanzas de bebés foca (1976) fueron los siguientes objetivos. Las imágenes de los activistas de Greenpeace en sus pequeñas lanchas interponiéndose entre el arpón y la ballena, o protegiendo con sus cuerpos a las crías de focas, son parte imborrable de la historia de la organización. Fueron años de duro trabajo que dieron sus frutos en 1982. Ese año, la Comisión Ballenera Internacional aprobaba una moratoria indefinida para la caza comercial de ballenas (que entró en vigor en 1986 y que Japón y Noruega violan anualmente), y las pieles de bebés foca perdían su principal mercado al cerrarles sus puertas la Comunidad Europea.

Si bien desde 1971 hemos alcanzado logros indiscutibles, hoy los problemas ambientales son más complejos: el calentamiento global es un hecho y sufrimos ya las consecuencias; los bosques y selvas son talados a un ritmo acelerado; los alimentos transgénicos ya están en el mercado y no lo sabemos; los compuestos tóxicos están presentes en suelo, aire y agua… Por eso necesitamos de tu ayuda. Por pequeño que parezca, tu aporte es fundamental para seguir luchando por un planeta limpio, sano y seguro.

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